Créditos: Paloma Agustí / PNUD Panamá

 

Un título de propiedad es más que un documento legal.  Para una persona, significa seguridad jurídica, incentivos para usar mejores prácticas en sus labores agrícolas, y tener acceso a créditos y a programas de incentivos económicos ambientales. La posesión legal de la tierra permite construir un proyecto de vida.

El 18 de octubre 2019, después de llevar casi ocho meses en el cargo de Representante Residente en Panamá, participé en una remarcable ceremonia en la cual 500 familias panameñas de los corregimientos de Escobal y Cristóbal recibieron los títulos de propiedad de sus fincas de la mano de la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (ANATI). Estos títulos se suman a los más de 7.500 títulos de propiedad entregados a habitantes de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá. Mujeres y hombres que ven satisfecha una justa reclamación: el reconocimiento de sus posesiones, la titularidad legal de sus tierras.

El Canal de Panamá es conocido por ser una de las grandes obras de la ingeniería mundial. Inaugurado en 1914, atraviesa el istmo de norte a sur y actualmente por sus aguas transita el 5% del comercio mundial. La cuenca hidrográfica del canal es además muy importante para el desarrollo del país por varios motivos: concentra a dos terceras partes de la población panameña y contribuye a generar más del 70% del PIB nacional. Provee agua potable al 95% de la población de Panamá capital, Colón y Panamá Oeste.

Desde un punto de vista ambiental, el 47% de la cuenca se encuentra cubierta por bosques, esto son unas 157,000 hectáreas. Casi el 70% de estos bosques se encuentran dentro de los parques nacionales Chagres, Altos de Campana, Soberanía, Camino de Cruces y el Monumento Natural Barro Colorado. Los bosques son, por tanto, fundamentales para preservar el recurso hídrico y sostener el desarrollo socioeconómico de la cuenca y de Panamá en su conjunto.  

Y esto solo es posible en alianza con múltiples actores con presencia e intereses dentro de la cuenca, pero, principalmente, mejorando las condiciones de vida de los moradores, poniendo como centro de las intervenciones la mejora de la calidad de vida de los hombres y mujeres de la cuenca como la apuesta más asertiva de consolidar el tejido social, que garantice un medio ambiente sano y adaptación al cambio climático con la gestión del agua.

Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo nos enorgullece acompañar a la ANATI y a la Autoridad del Canal de Panamá en estos procesos que apuntan a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, poniendo el foco en la sostenibilidad y el desarrollo humano. Particularmente, apoyando el desarrollo de capacidades y el fortalecimiento del tejido social, integrando la dimensión ambiental y climática en las estrategias de reducción de la pobreza.

Entrega de títulos de propiedad a vecinos de Escobal y Cristóbal. A la izquierda, Aleida Ferreyra, representante residente adjunta del PNUD en Panamá; a la derecha, Jessica Young, oficial nacional para Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD.

La seguridad jurídica que adquieren los hombres y mujeres de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá contribuye a generar cohesión social en el territorio, al convertirse cada beneficiario y beneficiaria en un verdadero guardián de la cuenca, del recurso hídrico, de la biodiversidad, de su gente.

Uno de los principales beneficios sociales del programa de titulación es el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. De hecho, la mitad de todos los que recibieron títulos ese día eran mujeres. Mujeres que antes no tenían un título legal o que carecían de ingresos propios, que dependían del varón, ahora son las titulares y perciben ingresos por sus labores agrícolas, forman parte de las cooperativas y participan en los ámbitos de decisión y en las soluciones locales.

El programa de titulación de tierras que lidera la ANATI con el apoyo de la Autoridad del Canal de Panama y el PNUD tiene un importante componente ambiental, que es clave para mejorar la calidad de vida de la población en la cuenca del canal. Una vez obtenidos los títulos legales, las familias pueden acogerse al Programa de Incentivos Económicos y Ambientales para el desarrollo de proyectos que sean amigables con el ambiente, como la agroforestería, la ganadería silvopastoril, o a financiamiento para desempeñar actividades de reforestación, conservación de bosques y de promoción de la biodiversidad.

Un caso de éxito de estos agronegocios como incentivos es el cultivo de café, más de 1.300 fincas que cultivan bajo sombra de los árboles nativos, con más de 2 mil hectáreas de café, distribuidas en unos 95 poblados diferentes. Para comercializar de manera colectiva el café de la cuenca, se creó una cooperativa comunitaria y la marca que los distingue: CUENCAFÉ, trayendo beneficios económicos a cerca de 1.300 productores y productoras.

Nos sentimos muy orgullosos en el PNUD por sumar nuestro granito de arena para la consolidación del modelo de gestión integrada de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, con equidad, sin dejar a nadie atrás, y en armonía con la naturaleza.

Créditos: Paloma Agustí / PNUD Panamá

PNUD En el mundo

Estás en PNUD Panamá 
Ir a PNUD Global