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Es particularmente engorroso cuando uno está acostumbrado a la manera tradicional de abordar las intervenciones de la cooperación para el desarrollo: planear, implementar, evaluar.

En un intento de comprender el perverso problema del mal manejo y mala disposición de los residuos, el Laboratorio de Aceleración del PNUD de Panamá comparte sus conocimientos sobre cómo utilizar el pensamiento sistémico para pasar de una solución de un solo punto a una solución sistémica e integral, y transformar el enfoque tradicional a sondear, sentir, responder.

“Abundancia de peces, mariposas y árboles": si alguna vez te has preguntado de dónde Panamá tiene su nombre solamente tienes que dirigir tus ojos hacia Azuero. Frecuentemente descrita como un paraíso tropical y cultural, la península es un hogar de manglares, refugios silvestres y una abundante fauna que incluye más de 200 especies de aves.

Azuero alberga una rica biodiversidad, cuya protección requiere un cambio de paradigma hacia un pensamiento sostenible. PNUD.

 

Pero, al examinarlo más de cerca, es como si Azuero ejemplificara las palabras del escritor y Premio Nobel José Saramago: “No todo lo que parece es, no todo lo que es parece”. Saramago continúa explicando que hay un declive y la posibilidad de escurrirse por él. Considerando la contaminación de ríos y quebradas, inundaciones peligrosas y problemas de salud inminentes, Azuero parece estar escurriéndose. ¿Qué causa aquel resbalón? El mal manejo y mala disposición de desechos sólidos, orgánicos y de aguas sucias.

Los desechos mal gestionados más y más están mostrando ser un problema perverso para Azuero y el resto de Panamá. PNUD.

 

Existe una inmensa cantidad de desafíos que están amenazando el sistema de gestión integral de residuos sólidos en los municipios del sur de Azuero: vertederos a cielo abierto, en los cuales uno se encuentra una insalubre mezcla de cadáveres de animales, televisores, textiles y más; varios municipios no tienen una infraestructura adecuada de manejo y disposición final de residuos sólidos ni separación de los mismos: más de la mitad de los hogares en la provincia de Los Santos queman sus residuos, incluyendo material orgánico, vidrio, y plástico. En las comunidades uno encuentra ciudadanos y ciudadanas frustrados por no tener un sitio adecuado en el cual poder depositar los desechos, y la lista continua. Muchas comunidades declaran sus propias reglas, conocimientos y prácticas para lidiar con el asunto del manejo y disposición final de los desechos que generan Las aproximadamente 100 familias de la Candelaria, una pequeña comunidad en el distrito de Pocrí, han declarado los jueves de 1:00 a 3:00 de la tarde el horario oficial para quemar desechos en sus propios hogares. A las personas con asma se les aconseja que durante los jueves permanezcan dentro de sus casas.

En Azuero se puede observar la quema de basura en los vertederos oficiales y en los hogares. Aquella puede resultar en humos tóxicos que puedan causar enfermedades respiratorias. PNUD.

 

La llegada del nuevo coronavirus (COVID-19) ha exacerbado los problemas relacionados al mal manejo de desechos en todo el mundo, incluyendo a Panamá. Ese impacto se ve en la forma de mascarillas en las calles, aceras, paradas, en las esquinas de los quioscos, en las alcantarillas, quebradas, ríos, playas y ya hasta debajo del mar, exponiéndonos a todos a riesgos de contaminación. Debido a los toques de queda y el uso de los servicios de delivery han incrementado los desechos en forma de empaques de comida de poliestireno (foam). La intensificación de los productos de un solo uso ha aumentado la producción y el consumo y, a nivel mundial, podemos ver una mayor cantidad de residuos en aquellos países con toques de queda. La amenaza de contagio a través de las mascarillas ha impulsado el lanzamiento de la campaña La Indiferencia Mata: deposita correctamente las mascarillas’, que tiene como fin sensibilizar a toda la población sobre la importancia de hacer un buen manejo de los desechos de salud por COVID-19. A pesar de que el Ministerio de Salud ha implementado protocolos y pautas dirigidas hacia los hospitales, las clínicas y los laboratorios sobre cómo manejar y tratar de manera adecuada y segura los desechos generados durante la pandemia de COVID-19, se pueden encontrar bolsas rojas que contienen los desechos biológicos infecciosos en los vertederos en lugares como Azuero y otras partes del país.

Si las mascarillas no se disponen responsablemente, terminan en las calles, los ríos y océanos. Eso representará la afectación directa al ambiente, en el ámbito terrestre y marino.

 

Problemas perversos o wicked problems, un término que previene del campo de planificación y política social, se refieren a aquellos problemas que no tienen una solución lineal y definitiva, sino varias soluciones sujetas a revisión permanente, debido a su carácter variable y dependencia de contexto.

Los problemas perversos son problemas complejos e ingobernables que importunan a la sociedad moderna. Son aquellos problemas que son inseparables de su entorno, en el sentido de que es imposible resolver el problema sin afectar al entorno; intervenir en ellos puede resultar en una avalancha de nuevos problemas. El manejo integral y adecuado de desechos está estrechamente interconectado con los patrones de producción y consumo globales, nacionales y subnacionales y se moldea de forma continua por las dinámicas socioculturales en diversos contextos. Como resultado, la forma en que percibe la gestión adecuada de desechos y cómo se puede abordar varía mucho de una comunidad a otra. En pocas palabras: la gestión integral de desechos cumple los criterios para poder ser clasificado como problema perverso.

Hoy por hoy hay múltiples intentos de abordar aquel problema perverso del mal manejo y mala disposición delos desechos en Panamá por parte de ONG y organizaciones civiles que lideran iniciativas de reciclaje y capacitación ambiental, comunidades locales que realizan limpiezas de playas e instituciones gubernamentales a través de legislación y sanciones por tirar basura. Y aquí ni siquiera están mencionado los héroes olvidados: aquellos negocios y aquellas familias que de una u otra forma logran transportar sus desechos reciclables a un centro de recolección a 40 minutos de distancia, y los y las recolectoras informales quienes crean oportunidades económicas desde la basura de otros para sus hogares.

Los problemas perversos exigen una respuesta colectiva que se clasifica como típica para sistemas, no individuos. Son temas complejos que cambian en tiempo real. El primer Laboratorio de Aceleración del PNUD de Panamá – uno de los 92 laboratorios en 116 países, creando la red de aprendizaje más grande del mundo para abordar los desafíos del desarrollo del siglo XXI – está analizando los desafíos del desarrollo sostenible mediante análisis sistémicos. El pensamiento sistémico reúne una amplia gama de voces y perspectivas, incluyendo la de los actores de base, para en vez de buscar unicornios, mira a un enfoque de cartera. Al utilizar el mapeo de sistemas para comprender los problemas perversos sistémicos en su complejidad, es posible encontrar nuevas formas de abordar estos problemas.  

Con el fin de obtener una comprensión holística de los sistemas locales de gestión adecuada de desechos, el laboratorio ha viajado a Azuero para recopilar información con actores institucionales en tres municipios, participar en talleres dirigidos por el PNUD con lideresas comunitarias de Azuero y entrevistar actores locales y expertos en el ámbito de gestión integral y efectiva de residuos sólidos. Apoyado por los municipios de Pedasí, Tonosí y Pocrí, así como del Ministerio del Ambiente, el laboratorio visitó vertederos, recibió información sobre las normas institucionales ambientales y evaluó los intereses de la comunidad y el sector público.

Con cincuenta días navegando el sistema de la gestión integral y adecuada de desechos, un aprendizaje se destaca más que otros.

Los miembros del Laboratorio de Aceleración. PNUD.

 

La práctica de sistemas es engorrosa

Es tan engorrosa y complicada que ciertos elementos del proceso pueden resultar imposibles para aquellos que están acostumbrados a la metodología del marco lógico. En el pensamiento sistémico, no existe la posibilidad de conseguir el sello que diga "misión cumplida". La primera sesión de trabajo del laboratorio se centró en el mapeo de las fuerzas clave que inhiben o habilitan el manejo de desechos.

La lluvia de ideas es la parte más fácil del proceso.

El primer intento de identificar nodos y patrones muestra una concentración de fuerzas inhibidoras en las instituciones.

 

Organizar aquellas fuerzas bajo nodos – temas cuales son fundamental para toda dinámica en el sistema – toma tiempo y varias iteraciones. ¿El hecho de que las denuncias ambientales no siempre están siendo procesadas, debe formar parte del nodo “falta de recursos económicos en las instituciones” o “desconfianza en instituciones”? Reconocer patrones e interconexiones es clave para el pensamiento sistémico. Para hacer las cosas más complicadas, la generación de nodos es un proceso muy fluido. Esto que significa:  que, a veces, la práctica de sistemas es inestable y genera más preguntas que respuestas.

Y eso está bien.

Está bien porque sistemas no son resueltos. Son una verdadera representación de la realidad y sí, ¡son engorrosos! Lo que significa que el laboratorio probablemente pasará al menos 100 horas intentando e intentando entender la estructura profunda, escribiendo notas, entrevistando, leyendo, facilitando conversaciones, tirando las notas a la basura (y sacándolas de vuelta) – todo en menos de un mes. Este proceso iterativo nos permitirá examinar el sistema en su forma más auténtica y desarrollar una multitud de experimentos basados en soluciones que surjan tanto de la comunidad como de los aliados del PNUD. Aquí es donde entre los que nos hemos enamorado y acostumbrado al marco lógico tenemos que entender que abordar problemas complejos y darles sentido es un proceso iterativo que está en constante cambio. Las iteraciones son lo que nos ayudan a ver los patrones, en lugar de solo los problemas. Y al comprender los patrones de un sistema, logramos relevar aquellos puntos en donde podemos tomar acciones modestas hacia un impacto significativo.

Para mantener la abundancia natural de peces, mariposas y árboles que le dieron su nombre a Panamá, debemos ampliar la gama de opciones disponibles para resolver el problema perverso de los desechos. El pensamiento sistémico hace justamente esto, expandir nuestra manera de pensar y ayudarnos a articular problemas de formas nuevas y diferentes.

Este blog es el primero de una serie de publicaciones mensuales del Laboratorio de Aceleración del PNUD, la apuesta del PNUD para re-imaginar el desarrollo y parte de la red de aprendizaje más grande y rápida del mundo trabajando sobre desafíos de desarrollo sostenible.

El mapeo de sistemas que realizó el laboratorio es parte del proyecto Azuero Sostenible, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cual el PNUD realiza en colaboración con el Ministerio del Ambiente. Este proyecto tiene como objetivo restaurar la pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas en las áreas marino-costeras del sur de la península de Azuero.

El Laboratorio de Aceleración tiene su evento de lanzamiento el 15 de enero a las 9:00 A.M. en un evento virtual a cuál puedes unirte a través de Facebook.

Sigue a los canales de redes sociales para obtener actualizaciones sobre el Laboratorio de Aceleración. Para obtener más información sobre cómo realizar un mapeo de sistemas, comunícate con Laboratorio de Aceleración en laboratorioaceleration.pa@undp.org.

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