Fotografía de la publicación Tercera Comunicación Nacional sobre cambio climático Panamá. Ministerio de Ambiente.

La comarca indígena de Guna Yala, en la costa atlántica de Panamá, sufre de primera mano la que probablemente sea la amenaza más grave que enfrenta la humanidad: la crisis climática. Con un territorio que abarca un archipiélago de 38 islas pobladas, 400 islotes, dos comunidades situadas en el continente y ocho en la franja costera, el pueblo guna está experimentando los efectos del calentamiento global en forma de ascenso del nivel del mar y mayor frecuencia de tormentas y huracanes.

Los informes presentados por la República de Panamá ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) revelan que las islas están experimentando una amenaza “inminente y potencialmente por agravarse”. La subida del mar podría cifrarse en aproximadamente 3 centímetros en los últimos cincuenta años, atendiendo a la información del mareógrafo ubicado en las costas de Colón, ciudad emplazada en la costa caribeña de Panamá.

La emergencia climática de Guna Yala no se limita a la subida del nivel del mar. Steve Paton, director del Programa de Monitoreo Físico del Instituto Smithsonian, señala consecuencias como el aumento de las temperaturas en al aire y el mar, la acidificación de los océanos y los cambios en los patrones de las precipitaciones, que implican mayor frecuencia de tormentas al tiempo que se extiende la temporada seca.

Paton afirma que Panamá y particularmente el archipiélago de Guna Yala ya están sufriendo las consecuencias de la emergencia climática global. En declaraciones recogidas por El País, el especialista señala que el nivel del mar Caribe ha crecido entre 20 y 25 centímetros desde los años cincuenta del siglo pasado. La velocidad de subida se incrementa a medida que se aceleran los efectos del calentamiento global. Hasta los años 80 el mar crecía a un ritmo de 2,5 milímetros por año; desde 2012 sube a razón de 6,4 milímetros.  

El problema del calentamiento global se combina en las islas con el hacinamiento, falta de servicios básicos y el manejo ineficiente de residuos y desechos, explica Jessica Young, gerente nacional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para los temas de ambiente y desarrollo sostenible. “La subida del mar también amenaza las principales fuentes de ingresos de la población, con una economía dependiente de rubros como el turismo y la pesca artesanal. Por ejemplo, se han registrado cambios en el volumen y las especies de pesca y los bancos de peces se están alejando de las islas y yendo mar adentro”, afirma Young.  

El traslado al istmo no se trata de cuestión de décadas, sino de años. La amenaza es tan concreta y tangible que se asume la reubicación de comunidades isleñas en el continente como una medida inevitable y para la que el Estado panameño ya se está preparando en coordinación con el Congreso General Guna, el máximo organismo administrativo-político de la comunidad autónoma, y de los saglas o jefes locales.

 

Los estudios de evaluación de vulnerabilidad en el archipiélago Guna Yala realizados por el Ministerio de Ambiente con el apoyo del PNUD arrojaron que las islas tienen una alta vulnerabilidad física. El escaso relieve de las islas e islotes, de origen coralino, convierten las inundaciones por subida del nivel del mar en una constante que se repite todos los años. Los pobladores de las islas tratan de paliar esta situación con rellenos de coral, roca y tierra, lo que también les permite ganar unos palmos a la costa y aliviar el problema de hacinamiento poblacional. Según estimaciones y proyecciones de la Contraloría de la República, para 2020 se prevé alcanzar en la comarca más de 47.300 habitantes, frente a los 38.749 censados en 2010.

El estudio conducido por el Ministerio de Ambiente arroja que desde el punto de vista sociocultural la vulnerabilidad del archipiélago guna es media, gracias a una moderada fuente de ingresos proveniente del turismo y la pesca, y a una organización comunitaria sólida. No obstante, dados los escenarios climáticos, el traslado a la parte continental de la comarca será necesario, para lo cual se requerirá una adaptación planificada mediante un ordenamiento territorial. Las islas más afectadas según la evaluación son Carti, Supdup, Mamitupu, Ustupu y Ogobsucum.

Para Young, la crisis climática se deja sentir en el conjunto del país y exige tomar medidas de adaptación y resiliencia, poniendo la agenda ambiental entre las prioridades de Estado. Ejemplo de ello es la sequía que atraviesa el país, la peor en 106 años según especialistas de la Autoridad del Canal (ACP) de Panamá. La gerente del PNUD para asuntos ambientales recuerda que la ACP tuvo que aplicar este año restricciones de calado que suponen una pérdida de 15 millones de dólares en ingresos por peajes.

“Esta es una muestra de que la crisis climática no es cuestión de garantizar el futuro, sino el presente”, afirma Young, quien recuerda que el PNUD está apoyando a los países en el mundo en la transición hacia un modelo de desarrollo circular, basado en el aprovechamiento de los recursos y la economía circular, y sustentado sobre las energías renovables.

El PNUD en Panamá apoya políticas nacionales como la Estrategia Forestal, el Plan Energético Nacional o la Estrategia de Biodiversidad. El programa de la ONU también facilita el acceso a financiamiento para el clima a través de diversos fondos multilaterales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) y apoya la implementación de los compromisos fijados por el país en materia de acción climática.

Conversatorio sobre Gunayala

Como parte de las acciones de educación y sensibilización ambiental, el PNUD participó en un conversatorio sobre “Sostenibilidad y cambio climático en Gunayala”, organizado por el Instituto del Patrimonio Cultural del Pueblo Guna (IPCPG) y el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, en el que participaron Jessica Young, Steve Paton y Jorge Andrete como especialista del Ministerio de Ambiente. El encuentro permitió acercar la realidad guna en materia de crisis climática a la capital del país y explorar las bases para futuras acciones.

Steve Paton, director del Programa de Monitoreo Físico del Instituto Smithsonian. PNUD Panamá.
El público asistente intervino para trasladar sus preguntas, dialogar con los ponentes y aportar sus reflexiones. PNUD Panamá.
Destacada participación de jóvenes gunas concienciados con los temas ambientales y de desarrollo de Gunayala. Explicaron de primera mano cómo experimentan la crisis climática y otras problemáticas en las islas como la contaminación por plásticos. PNUD Panamá.
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