IV Foro Global "Empresas por la Igualdad de Género: El Futuro del Trabajo en la Agenda 2030". Foto archivo: Shutterstock. www.latinamerica.undp.org

 

En Panamá solo tres de cada diez profesionales que se dedican a la ciencia y a la innovación son mujeres. Pese a la creciente incorporación de las mujeres en todos los campos de estudio y profesionales —actualmente representan el 60% de las matrículas universitarias—, las ciencias físicas, matemáticas, ingenierías y las carreras científicas siguen siendo áreas masculinizadas.

Los obstáculos son mayores a medida que se escala en la jerarquía profesional: las mujeres rectoras en las universidades de Panamá representan el 28% del total y actualmente más de un 60% de los investigadores en el país son hombres. Otro dato: solo 18% de las patentes del país incluyen al menos una mujer inventora en su equipo.

Estas cifras son resultado de una investigación presentada en el foro “Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación” celebrado en la capital panameña los días 19 y 20 de febrero. El evento estuvo organizado conjuntamente por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y reunió a especialistas panameñas e invitadas de otros países para abordar las brechas, desigualdades y estereotipos que explican la infrarrepresentación de la mujer en la ciencia.

“El objetivo es evaluar la situación de las mujeres en el campo científico desde una perspectiva de género con vistas a identificar conjuntamente los siguientes pasos a dar en Panamá para promover la igualdad”, explicó la especialista en género del PNUD, María Fernández Trueba.

La desigualdad en la ciencia refleja las brechas de género que existen en todos los órdenes de la sociedad: “Las mujeres participan menos en actividades productivas, sufren más el desempleo y enfrentan una brecha salarial respecto a los hombres”, indicó Fernández Trueba. La brecha salarial se estima en 62 centavos por cada dólar que perciben los hombres.

A este desigual punto de partida para las mujeres se suman los estereotipos y sesgos que relacionan ciencia con masculinidad. Históricamente, las mujeres científicas han sido invisibilizadas o sus investigaciones han sido atribuidas a varones. La falta de referentes y los roles de género inculcados desde la infancia apuntalan la creencia de que existe una menor predisposición por parte de las niñas a la hora de elegir estudios científicos.

“La sociedad del futuro requiere una transformación y para ello hay que hacer una deconstrucción de modelos sexistas. Esto debe comenzar a edades muy tempranas desde los espacios educativos y en la familia”, afirmó el secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Jorge A. Motta, quien añadió que las instituciones de ciencia a nivel mundial tienen sesgos de género estructurales y sistemáticos en los que hay que trabajar para lograr la equidad.

Otra realidad limitante en Panamá es que las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres al trabajo no remunerado de cuidados y doméstico en sus hogares. En 2015 había 417.000 mujeres fuera del mercado laboral, dedicadas con exclusividad a las actividades domésticas y de cuidados. La gerente nacional para Desarrollo Sostenible del PNUD, Jessica Young, afirma que “las niñas, niños y personas mayores requieren cuidados, una actividad que debería atañer a toda la sociedad y sin embargo recae mayoritariamente en las mujeres, limitando sus opciones educativas y profesionales”.

El foro acogió cuatro talleres paralelos sobre “igualdad y género en la educación”, “las mujeres en el sistema CTI”, “la perspectiva de género en el objeto de la CTI”, y “las mujeres y las TIC”, que tuvieron como objetivo identificar buenas prácticas, definir los principales retos en Panamá y plantear posibles estrategias.

Los grupos de trabajo consideraron que es fundamental aumentar la autoestima de las niñas, la sororidad y el empoderamiento de las mujeres, y romper con los estereotipos de género que conllevan un despilfarro de talento femenino, además de aumentar la motivación de las mujeres para optar por cargos directivos.

En cada uno de los talleres se analizaron las brechas que ponen en desventaja a las mujeres en CTI y se presentaron recomendaciones para articular políticas de género en el Sistema CTI de Panamá, y asegurar su gobernanza teniendo en cuenta a todos los actores.

El representante residente a.i del PNUD en Panamá, Benigno Rodríguez, saludó los progresos realizados en el país en materia de igualdad y recordó que SENACYT es una de las 4 instituciones que actualmente participan del piloto del Sello de Igualdad de Género en el sector público, que está desarrollando el PNUD en conjunto con el Instituto Nacional de la Mujer.

El PNUD brinda asistencia técnica en el marco del proyecto de “Apoyo a la Implementación de la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación” liderado por la SENACYT y que en 2017 realizó un proceso de sensibilización acerca de la igualdad de género en la Ciencia, la Tecnología y la Innovación a la Comisión de Género de la institución.

El foro contó con la participación de especialistas de la Universidad de Valencia en España, la Internet Society Hall of Fame, FLACSO-UNESCO, Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, universidades de Panamá y Santa María la Antigua, el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de INDICASAT y el Ministerio de Educación.

El "Diagnóstico sobre mujeres y Ciencia, Tecnología e Innovación en Panamá” es una investigación desarrollada por Eugenia Rodríguez Blanco, Nadia De León, Yolanda Marco Serra y Sara Camara Cañizares. El estudio forma parte del proyecto internacional The National Assessments on Gender and STI, que recoge investigaciones similares que miden la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento en diferentes países.

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