En busca de nuevos medicamentos en bosques y mares de Panamá

En busca de nuevos medicamentos en bosques y mares de Panamá

Los mares y bosques tropicales de Panamá hacen de este pequeño estado uno de los seis países más biodiversos del mundo. La diversidad biológica es considerada un reservorio genético de incalculable valor para la innovación tecnológica, fundamental para combatir el cambio climático, contribuir a la seguridad alimentaria y el tratamiento de enfermedades.

En este escenario, un grupo de científicos e investigadores panameños lograron la identificación de al menos ocho compuestos altamente activos. Dos de ellos son de interés para la industria farmacéutica y podrían pasar a una fase clínica y posteriormente comercial, como parte de un proyecto del PNUD y el Ministerio de Ambiente de Panamá.

Este proyecto, dedicado a la promoción de la aplicación en Panamá del Protocolo de Nagoya, tiene como objetivo la identificación de productos de origen natural  para la industria farmacéutica o agroquímica y la promoción del uso sostenible y equitativo de los recursos genéticos. 

Aspectos destacados

  • 5.000 cepas aportadas al Banco microbiano de cultivos y alrededor de 4.500 muestras conservadas para estudio científico
  • Campañas de sensibilización sobre la protección y uso de la biodiversidad en 18 universidades y escuelas, con la participación de 2.200 personas.
  • 16 publicaciones científicas muestran el trabajo de los investigadores participantes.

El protocolo de Nagoya, firmado por Panamá en 2011,  establece una serie de normas internacionales que pueden facilitar el acceso y distribución de beneficios para la utilización de los recursos genéticos y conocimientos tradicionales, especialmente provenientes de comunidades indígenas. 

A través del proyecto, financiado por el Fondo para la implementación del Protocolo de Nagoya del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), en tres años se logró promover la investigación, transferencia tecnológica y sensibilización en temas como biodiversidad, biotecnología y acceso a recursos genéticos.

El proyecto apoyó el mejoramiento de infraestructura para la educación e investigación en biodiversidad, mediante la rehabilitación del sendero Santa Cruz en el Parque Nacional marino Isla Coiba y la identificación de 2.346 especies de plantas en esa zona. Además, promovió el diálogo entre el Ministerio de Ambiente, el sector privado y la academia, y el  biocomercio o venta de bienes y servicios derivados de la biodiversidad nativa de forma sostenible, como alimentos o cosméticos.

También se llevaron a cabo campañas de sensibilización sobre la protección y uso de la biodiversidad en 18 universidades y escuelas, con la participación de 2.200 personas. Además, 15 estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado están liderando proyectos de investigación en biodiversidad.

Para mostrar los resultados del proyecto se publicaron 16 artículos en revistas científicas especializadas que muestran el trabajo y los alcances de las investigaciones.

Según el investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y de la Universidad de Panamá, Luis Cubilla, “el impacto real del proyecto está en la formación de recurso humano, en impactar el esquema científico del país involucrando más jóvenes talentos, en participar en programas y realizar esfuerzos de concientización de las comunidades y grupos respecto de la protección de los recursos biológicos”.

En cuanto a la transferencia tecnológica y prácticas para facilitar el descubrimiento de compuestos activos, el PNUD apoyó la instalación en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología AIP (INDICASAT) de un banco microbiano de cultivos con cinco mil cepas, paralelo a otras 4.500 muestras conservadas y coleccionadas por el STRI para estudio científico.

La investigadora y líder del proyecto en INDICASAT, Carmenza Spadafora, afirma que el proyecto tiene mucho que aportar a otros países en desarrollo ricos en biodiversidad cultural y biológica.  “Se ha dado un escenario para la interacción, permitiendo una sinergia única con científicos nacionales e internacionales y un flujo continuo de conocimiento y transferencia de tecnología hacia Panamá”, explica.

Asimismo, la oficial de programas del PNUD en Panamá, Jessica Young, asegura que otro de los logros alcanzados por el proyecto  y de gran relevancia es el desarrollo de capacidades nacionales en los temas legales del Protocolo de Nagoya.  “Se trata de un aspecto de suma importancia para el desarrollo y puesta en práctica de instrumentos legales efectivos, lo cual permitirá que los contratos de distribución de beneficios se conviertan en un verdadero elemento de desarrollo sostenible”, dice.

PNUD En el mundo

Estás en PNUD Panamá 
Ir a PNUD Global